Un sistema para estimar las emisiones de un evento masivo a partir de dos fuentes: una encuesta al público que se responde escaneando un QR, y el relevamiento de los consumos reales de la organización. El resultado es un informe por categoría y por alcance, con su margen de incertidumbre declarado.
Tres herramientas que comparten una misma base de datos y un mismo motor de cálculo.
El público escanea un código impreso y responde desde su teléfono, sin instalar nada ni crear una cuenta: de dónde viene, cómo llegó, con cuánta gente y si se alojó.
Los encuestadores cargan respuestas y los relevadores anotan consumos de energía, combustible, catering y residuos. Los datos se guardan en el teléfono y se envían solos cuando vuelve la señal, sin duplicarse.
Emisiones por categoría y por alcance, kilos por persona, margen de incertidumbre, equivalencias y costo estimado de compensación, con las fuentes de cada factor usado a la vista.
Un evento masivo concentra en pocos días el transporte, la energía, la comida y los residuos de miles de personas. Es una huella concentrada y, justamente por eso, medible con precisión razonable.
Hasta que no hay un número, toda decisión ambiental es una intuición. La primera medición no sirve para comparar con nadie: sirve para tener desde dónde empezar.
En la mayoría de los eventos el transporte del público domina el total y supera por mucho a lo que se ve en el predio. Medir evita gastar esfuerzo donde casi no mueve la aguja.
Cambiar el menú del catering, sumar transporte público a un predio, separar residuos en origen: cada medida tiene un efecto estimable, y la medición del año siguiente lo confirma o lo desmiente.
Declarar una huella con método y fuentes citadas es distinto de declararla sin respaldo. El informe deja asentado qué factor se usó para cada cosa, de dónde salió y con qué grado de verificación.
Cuatro pasos, desde antes del evento hasta el informe final.
Con su fecha, lugar y la cantidad estimada de público y participantes.
Se imprime el QR de la encuesta y se suma a los encuestadores con un link de invitación, que les da acceso solo a ese evento.
El público responde la encuesta y el equipo anota medidores, litros de combustible, comidas servidas y residuos por fracción.
Se cargan las cantidades reales de asistentes y el sistema calcula el total, lo reparte por categoría y alcance, y arma el informe.
El cálculo sigue el enfoque del GHG Protocol: cada dato de actividad se multiplica por un factor de emisión para obtener kilos de CO2 equivalente, y el total se ordena en los tres alcances.
Lo que se quema en el evento: generadores, equipos y vehículos de la organización.
La electricidad tomada de la red, con el factor de emisión de la red argentina.
Transporte y alojamiento de los asistentes, catering, residuos y materiales. Suele ser la mayor parte del total.
De cada respuesta se calcula la emisión por persona y se extrapola al total de asistentes. Los factores por vehículo se dividen por la cantidad de ocupantes, y una respuesta puede representar a un grupo que viajó junto.
El resultado del transporte se informa con un intervalo de confianza del 95 %, corregido por población finita. A menor cobertura de encuesta, mayor el margen, y el sistema avisa cuando la muestra es demasiado chica.
Cada factor guarda su fuente, su año y su estado: verificado cuando sale de una fuente consultada, a validar cuando es un valor de referencia a confirmar, y criterio cuando es una decisión metodológica explícita.
El total en toneladas se traduce a un costo estimado de compensación y a equivalencias comprensibles, para que el número deje de ser abstracto.
Si sos parte de un equipo de medición, ingresá con tu cuenta. Si te compartieron un link de invitación, abrilo directamente desde tu teléfono.
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